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Videoentrevista con Francesca Bria
Safe-Living Mejora de los Servicios a la Ciudadanía

Videoentrevista con Francesca Bria

22 Oct 2019

La ciudad inteligente como ciudad conectada es un término que se oye a menudo en el contexto de la digitalización. La mayoría de las veces se refiere a comodidades municipales como la concertación telemática de citas para tramitar algún documento (p. ej. de identidad), aplicaciones para encontrar aparcamiento o farolas y contenedores equipados con sensores.

Para Bria, la ciudad inteligente es mucho más que este tipo de comodidades. Para ella, «la transformación digital no es una transformación tecnológica en realidad. Es una transformación organizativa y cultural». Desde esta misma perspectiva, Bria sueña con la ciudad inteligente como el lugar donde toman vida la democracia y la participación ciudadana. Quiere que los gobiernos municipales sean más abiertos y transparentes. Y está luchando para hacer su sueño realidad… en Barcelona. Su cargo como Comisionada para la Tecnología y la Innovación Digital de la ciudad catalana le ofrece una base excelente para desarrollar esos esfuerzos.

En términos generales, Bria sueña con ciudades donde los ciudadanos definan la agenda del municipio y puedan establecer prioridades tales como la vivienda asequible, un medioambiente más limpio, espacios públicos atractivos y mejores servicios sanitarios. Sueña con ciudades que ofrezcan a sus ciudadanos mejores servicios en general. En resumen, sueña con ciudades que, con estas mejoras, se conviertan en incubadoras de una auténtica democracia. 
Al mismo tiempo, es consciente de que tales ciudades tienen que ser ciudades conectadas. Y que esas ciudades recopilan datos. 

Un ejemplo sería el de las farolas inteligentes que solo se encienden cuando pasan viandantes por la noche. Las farolas inteligentes ahorran electricidad y contribuyen a reducir la contaminación lumínica. Estas son ventajas muy útiles. Al mismo tiempo, este tipo de farolas «saben» cuánta gente pasa por su calle y cuándo. Aún mayores cantidades de datos recaban las cámaras de videovigilancia conectadas con software de reconocimiento facial. Estos sistemas se instalan para facilitar la identificación de sospechosos o delincuentes en busca y captura. ¿Qué ocurre con los datos que recogen estos sistemas? ¿Dónde se almacenan y por cuánto tiempo? ¿Cómo podemos garantizar que esos datos no se utilizan con fines de vigilancia y control de masas?

Bria quiere contribuir a conformar la digitalización de una manera útil para la sociedad y no para las empresas o los gobiernos. «Uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos es el de recuperar el control democrático de las infraestructuras digitales y los datos», señala, añadiendo que los datos de los ciudadanos pertenecen a los ciudadanos, y no a un puñado de empresas. Por este motivo, explica, la ciudadanía debería tener el derecho de controlar qué es lo que pasa con sus datos. A este respecto, Bria habla de datos e infraestructuras como «activos públicos» que deben usarse con el objetivo de «mejorar las vidas de los ciudadanos». 

La revolución digital no debería ser un «privilegio para unos pocos», destaca.

¿Crees que sus hermosas ideas tienen alguna posibilidad de fructificar?

Publicado en Blog.Telekom
Artículo de Verena Fulde

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