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Las ciudades inteligentes y el poder de la gente
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Las ciudades inteligentes y el poder de la gente

31 Jul 2019

Nuestra manera de abordar el concepto de ciudad inteligente ha cambiado mucho en los últimos años. Al principio, las ciudades y las comunidades se dejaban llevar por los proveedores de tecnología a la hora de diseñar sus estrategias de transformación digital. Sin embargo, con el tiempo las autoridades locales más implicadas en el desarrollo de la ciudad inteligente han entendido que la tecnología –por más innovadora que sea– no es más que un instrumento para alcanzar sus objetivos sociales, económicos y de gestión. Ser «inteligente» no es acumular una serie de soluciones IoT. Se trata de empoderar a ayuntamientos, ciudadanos y empresas. Por otra parte, esta «inteligencia» ya no es exclusiva de las ciudades sino que también abarca pueblos pequeños y comunidades. 

Así pues, los administradores de la ciudad inteligente han desplazado claramente su centro de atención de la tecnología que la hace posible a las personas que se benefician de ella. La calidad de vida se sitúa así en el centro de la escena en este enfoque antropocéntrico de la ciudad inteligente. Su objetivo es que los ciudadanos prosperen económicamente, sin duda. Pero una ciudad inteligente también tiene que permitirles llevar una vida segura, sana y con sentido.

La implicación en una fase temprana

La opinión hoy predominante de que la tecnología debe entenderse como una herramienta y no como el motor de la ciudad inteligente no es lo único que las corporaciones municipales han aprendido en los últimos años. También han aprendido que las iniciativas de arriba abajo, por más centradas que estén en la gente, no garantizan el éxito. Afrontar los retos que conlleva el proceso de urbanización creciente exige la participación de todos. Por tanto, para que el enfoque antropocéntrico funcione se necesita un auténtico trabajo de equipo y la implicación de todas las partes. Para que una ciudad o comunidad sea inteligente, debe tener en cuenta los problemas de los ciudadanos y las empresas locales. Y además hacerlo en la fase más temprana posible del proceso de toma de decisiones.

El historial de buenas prácticas muestra que el enfoque conjunto que prioriza a las personas compensa: ciudades inteligentes como Copenhague o Viena cuentan entre las mejores ciudades del mundo para vivir. Estas ciudades inteligentes están centradas en mejorar la calidad de vida de las personas resolviendo sus problemas, no transformándola de arriba abajo. La estrategia actual de la ciudad de Copenhague «Vamos a co-crear Copenhague» ofrece un buen ejemplo. Copenhague ha fijado una serie de objetivos basados en aquellos aspectos que la gente percibe como más beneficiosos para su ciudad. Por ejemplo, lograr que los ciudadanos realicen actividades exteriores o motivarles para que utilicen la bicicleta en lugar del coche para sus desplazamientos. Los resultados ya están a la vista.

Co-creación: el ingrediente secreto del éxito

El concepto de co-creación sitúa el enfoque antropocéntrico al principio de cada proyecto de desarrollo de la ciudad inteligente. Quienes reciben un encargo de co-creación de su ciudad inteligente empiezan por recabar la opinión de ciudadanos, funcionarios locales y empresas. Las percepciones de todos estos agentes constituyen el fundamento de cualquier estrategia exitosa y sostenible para la ciudad inteligente. Aquí hay dos aspectos de relevancia: entender las distintas necesidades con la mayor precisión posible e integrar las distintas perspectivas desde el comienzo. La creatividad de muchas de las partes implicadas contribuye a concretar los aspectos cruciales. Este procedimiento garantiza que la digitalización aportará auténtico valor añadido.

Con el desarrollo de nuestra Co-Creation Toolbox, hemos situado el enfoque antropocéntrico en la construcción de la ciudad inteligente en lo más alto de nuestra agenda. La caja de herramientas es exactamente lo que indica su portada: un innovador conjunto de métodos y aplicaciones para el desarrollo de servicios inteligentes para la ciudadanía. Minimiza los riesgos y ayuda a obtener mejores resultados mediante la participación, la apropiación y el compromiso. Permite a las corporaciones locales abordar de manera autónoma sus proyectos de digitalización gracias a las ideas e instrucciones que contiene. Administración y ciudadanía trabajan conjuntamente para avanzar en la sostenibilidad de su ciudad. Si es preciso, podemos ayudar con su desarrollo e implementación técnica. 

La co-creación es el camino para nuestras ciudades y regiones inteligentes. Es inclusiva, justa y abierta a todos. Aborda las necesidades reales, no las imaginarias. El concepto devuelve de verdad el poder a la gente a la hora de crear su ciudad inteligente.

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